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La nalca, una especie protegida que conserva saberes tradicionales del norte neuquino

NeuquénRedacción4 de octubre de 2026
La nalca, una especie protegida que conserva saberes tradicionales del norte neuquino

En los ambientes más húmedos de Cañada Molina crece la nalca, también conocida como pangue, una planta fácilmente reconocible por el gran tamaño de sus hojas. La Gunnera tinctoria integra el conjunto de especies nativas protegidas dentro de esta Área Natural Protegida y mantiene una estrecha relación con los conocimientos tradicionales del norte de Neuquén.

Su importancia trasciende el aporte a la biodiversidad. Durante generaciones, habitantes de la región incorporaron diferentes partes de esta especie a prácticas vinculadas con la medicina popular.

A sus hojas y otros componentes se les atribuyen usos tradicionales para aliviar la fiebre, desinflamar y favorecer la cicatrización. Estos conocimientos, transmitidos de generación en generación, forman parte del patrimonio cultural asociado al territorio.

Una planta que también aporta tintura

Otra de las características de la nalca aparece reflejada en su denominación científica. El nombre Gunnera tinctoria hace referencia a su capacidad para producir una tintura de tonalidad violeta.

En Cañada Molina, estos conocimientos tradicionales se complementan con las tareas de conservación desarrolladas por los guardaparques. De manera periódica se recolectan semillas de nalca y de ciprés de la cordillera, que posteriormente son destinadas a lugares dedicados a producir plantines y desarrollar experiencias educativas relacionadas con la flora autóctona.

Parte del material recolectado es enviado al Vivero Provincial de Huinganco y a la Escuela Primaria Forestal N.º 162 de Charra Ruca.

En esos espacios, la reproducción de especies nativas contribuye a las acciones de restauración y permite acercar a estudiantes y comunidades al conocimiento de la vegetación característica del norte neuquino.

Una especie propia de los ambientes húmedos

La nalca es una planta herbácea de gran tamaño, caracterizada por sus enormes hojas perennes. Su desarrollo está relacionado con ambientes húmedos como los existentes en diferentes sectores de Cañada Molina.

Su preservación permite proteger tanto una especie característica de estos ecosistemas como los conocimientos que las comunidades construyeron históricamente alrededor de ella.

Cañada Molina y un bosque singular de la Cordillera del Viento

Cada 21 de septiembre, Cañada Molina celebra un nuevo aniversario como Área Natural Protegida. Está situada en la Cordillera del Viento, departamento Minas, a pocos kilómetros de Huinganco y Andacollo, y conserva uno de los bosques de ciprés de la cordillera más particulares de Neuquén.

Los ejemplares de Austrocedrus chilensis que permanecen en este sector han resistido durante siglos las condiciones climáticas adversas, los incendios y la intervención humana.

Este bosque representa además el límite septentrional de distribución del ciprés de la cordillera, característica que le otorga un interés especial desde el punto de vista científico y ambiental.

La protección del lugar comenzó en 1993, cuando Cañada Molina recibió la declaración de Monumento Natural Provincial. Posteriormente, en 2008, la Ley Provincial N.º 2594 incorporó el área al Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas.

Desde entonces, las acciones destinadas a conservar el ciprés se complementan con la protección de otros ambientes y especies autóctonas, entre ellas la nalca.

El trabajo cotidiano de los guardaparques incluye relevamientos, recolección de semillas, acompañamiento de procesos de reproducción de plantas nativas y actividades de educación ambiental.

De esta manera, la nalca, vinculada históricamente con la medicina popular y los saberes del norte neuquino, también permite acercarse a la biodiversidad de Cañada Molina. Sus propiedades, usos tradicionales y reproducción se integran en una misma historia de conservación y transmisión cultural.

Para acceder desde Chos Malal, se debe tomar la ruta provincial 43 y luego continuar por la ruta provincial 39 hasta el paraje Charra Ruca, donde el paisaje montañoso comienza a mostrar la presencia del bosque de cipreses.

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