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Educación
Inteligencia artificial en las aulas: advierten sobre los desafíos de su uso y la necesidad de capacitar a docentes y alumnos

La expansión de la inteligencia artificial generativa provocó un fuerte impacto en los sistemas educativos y abrió nuevos desafíos sobre la manera de incorporar estas herramientas en los procesos de enseñanza.
Alejandra Lucero, doctora en Ciencias Sociales, analizó la presencia de los celulares dentro de las escuelas, la implementación de la IA en los establecimientos educativos y los retos que enfrenta la provincia en un escenario atravesado por la denominada era digital 5.0.
Para Lucero, los docentes cumplen un papel fundamental en este proceso porque, a través de la enseñanza, pueden contribuir al desarrollo de un pensamiento crítico y autónomo entre los estudiantes.
“Quienes se dedican a la docencia tienen un rol más que importante, porque son personas que están enseñando a desarrollar determinadas habilidades y capacidades de razonamiento. En ese camino, les va a tocar también enseñar a discernir entre una respuesta verdadera o una equivocada de la inteligencia artificial”, sostuvo.
El desafío de preservar el razonamientoLucero destacó la necesidad de considerar la etapa evolutiva del cerebro al momento de incorporar la inteligencia artificial en la educación y definir cómo utilizarla, debido a que durante el período escolar el desarrollo cerebral todavía atraviesa fases cruciales.
“Hay una tendencia general a quedarse solo con lo que dice la inteligencia artificial. Eso va generando una pereza mental que contribuye no solamente a un deterioro a nivel cerebral, sino que también va disminuyendo nuestras propias capacidades de razonar, de discernir si algo es correcto o no, o de qué manera podemos llegar a hacer algo; cuál sería el camino que debemos implementar para llegar a un resultado concreto”, afirmó.
La aparición prácticamente simultánea de aplicaciones de inteligencia artificial en celulares y notebooks generó un cambio disruptivo para el ámbito educativo. Frente a este escenario, Lucero consideró fundamental avanzar con capacitaciones en alfabetización e inteligencia artificial para que la tecnología pueda utilizarse como una herramienta de apoyo en las clases y diferentes actividades.
“Si como docente no le enseño a un grupo de estudiantes cómo y para qué usarla, para qué no y el porqué, la van a terminar usando igual y eso terminará disminuyendo sus posibilidades y capacidades en todo sentido”, explicó.
La IA como herramienta educativaPara la especialista, la finalidad con la que se utiliza la inteligencia artificial resulta determinante para establecer su aporte dentro del aula.
Entre sus posibilidades, mencionó la traducción de documentos y la adaptación de distintos materiales a formatos más accesibles, de acuerdo con las necesidades particulares de cada estudiante.
“Creo que lo más importante es que haya acceso a la información y también a cuáles son los riesgos que implica trabajar con herramientas de inteligencia artificial”, señaló.
Lucero también sostuvo que resulta muy difícil prohibir la IA, tanto por las dificultades para controlar su utilización como por las limitaciones que presentan los mecanismos utilizados para detectar contenidos generados mediante estas herramientas.
“Una inteligencia artificial aprende de los propios patrones y textos humanos, y hubo muchos casos en los cuales se etiquetó como hecho por IA contenido que en realidad no lo era. Con eso hay que manejarse con cuidado y pensar en otras estrategias complementarias que realmente puedan acreditar ese aprendizaje”, indicó.
Enseñar a utilizarla en lugar de prohibirlaLa especialista manifestó su desacuerdo con las posiciones que plantean directamente la prohibición de la inteligencia artificial y consideró más conveniente enseñar a utilizarla correctamente.
“No me parece que sea la solución, pero sí enseñar a usarla y, sobre todo, poner mucho énfasis en la importancia de verificar y discernir qué es lo que me está entregando y qué me sirve. Por otro lado, me parece muy importante que sea una herramienta que fortalezca el razonamiento y la creatividad, porque puede dar ideas que quizás no contemplé y encender una chispa que me ayude a pensar en otras cosas”, expresó.
Respecto de las políticas que restringen el uso de pantallas y celulares en las escuelas, Lucero señaló que estas medidas suelen ser bien recibidas por los padres. Aclaró que las limitaciones están relacionadas principalmente con actividades ajenas a las tareas educativas, como el uso de redes sociales o juegos durante las clases o los recreos.
“Cuando se trata de utilizarlas para fines educativos sí está permitido, y esa es la parte más interesante, porque entonces el fin es otro”, explicó.
Regulación, capacitación y brecha digitalLa incorporación de esta tecnología también plantea nuevos lineamientos para el sistema educativo provincial. Lucero advirtió que la inteligencia artificial todavía atraviesa una etapa inicial marcada por la incertidumbre y consideró urgente avanzar hacia una regulación que contemple un uso ético y responsable, tanto dentro del Estado como en el ámbito educativo.
Para afrontar ese proceso, remarcó que será necesario superar la escasez de recursos existente en los distintos niveles e incorporar equipos multidisciplinarios de profesionales.
Según planteó, su participación resulta indispensable para colocar el bienestar físico, social, mental, emocional y ambiental por encima de los diferentes intereses involucrados.
Finalmente, Lucero destacó la necesidad de implementar cuanto antes programas de capacitación en competencias digitales, con el objetivo de evitar que continúe ampliándose la brecha de desigualdad entre quienes tienen acceso a estas herramientas y quienes quedan rezagados.
