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Pedro Pascual Ramírez, el multifacético sanjuanino que dejó su huella en la ingeniería, la minería, la política y las letras

San JuanRedacción5 de octubre de 2026
Pedro Pascual Ramírez, el multifacético sanjuanino que dejó su huella en la ingeniería, la minería, la política y las letras
Pedro Pascual Ramírez, el multifacético sanjuanino que dejó su huella en la ingeniería, la minería, la política y las letras

Aunque su nombre no ocupa un lugar destacado entre las figuras históricas más difundidas de San Juan, Pedro Pascual Ramírez desarrolló una extensa trayectoria que abarcó la ingeniería, la minería, la docencia, el periodismo, la investigación histórica, la literatura y la actividad política.

Una de sus biografías aparece en el libro Sanjuaninos del 80, de César Guerrero, editado en 1965, donde se destaca la amplitud de intereses y ocupaciones del ingeniero civil. Sus hijos también incluyeron reseñas sobre su actividad en los libros que publicaron.

Ramírez fue especialista en minería, docente, aficionado a la música y las letras, periodista e investigador, estudioso de la historia y de los pueblos originarios y autor de numerosos trabajos. A esas actividades sumó una intensa participación en la vida pública.

De Santa Lucía a la ingeniería

Nació en el departamento de Santa Lucía el 21 de octubre de 1853. Sus padres fueron José de la Cruz Ramírez y Marquesa Rodríguez, ambos descendientes de familias fundadoras de San Juan.

Realizó sus estudios primarios en su departamento y cursó el nivel secundario en el Colegio Nacional de San Juan. Posteriormente estudió en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, donde se graduó como Ingeniero Civil en 1878.

Durante su permanencia en Buenos Aires combinó los estudios con el trabajo. Se desempeñó como escribiente en la Contaduría General de la Nación y como ayudante en el Departamento de Ingenieros Civiles. Tras obtener su título fue designado inspector técnico del entonces Ferrocarril Central Argentino.

Ramírez fue definido como “un obrero infatigable de la idea y de la acción que siempre estuvo dispuesto a defender la noble causa de sus ideales con lealtad y valentía”.

Una intensa trayectoria pública

Desde 1886 desarrolló una importante actividad pública en San Juan. Fue diputado provincial, intendente municipal de la Capital sanjuanina durante varios períodos, concejal municipal, inspector de Agricultura, director de Estadística y jurado de imprenta. Además, integró numerosas comisiones dedicadas a diferentes asuntos.

Fue socio de diversas sociedades científicas y recibió del Gobierno la tarea de organizar muestras de minerales destinadas a dos exposiciones. También integró la Comisión de Ingenieros encargada de los estudios y presupuestos para las obras de salubridad y aguas corrientes de la Capital y formó parte de la Comisión Auxiliadora del terremoto de 1894.

En el ámbito nacional desarrolló una actividad que se extendió durante 33 años. Fue jefe de la comisión encargada del replanteo de la línea ferroviaria a Bolivia, subdirector de esa línea y constructor del ferrocarril entre Ledesma y Embarcación. También dirigió el ferrocarril a Rosario y posteriormente el de Tucumán a Jujuy.

Además, fue vocal de la comisión auxiliar de San Juan en la Exposición Universal de París de 1889.

Su participación en obras públicas se extendió por distintos puntos del país. Como ingeniero del Departamento de Ingenieros Civiles trabajó en las obras del Ferrocarril del Norte, integró la Comisión de Trabajos para la defensa del río Dulce de Santiago del Estero y participó de las obras del Puerto de Rosario.

Estas tareas se desarrollaron entre 1894 y 1903, año en que renunció para asumir como subdirector de la línea ferroviaria a Bolivia.

También fue consejero de la sucursal San Juan del Banco Hipotecario Nacional y en más de una oportunidad ocupó interinamente la gerencia.

Docencia, cultura y participación institucional

En 1884 fue profesor de la Escuela Nacional de Minas de San Juan, donde dictó física industrial, estática gráfica, mecánica aplicada y resistencia de materiales. Por decreto, fue nombrado director interino de la institución en más de una oportunidad.

En 1892 dejó esas cátedras para asumir otros cargos.

Durante su trabajo en el norte reunió objetos indígenas con los que conformó un valioso museo. También poseía una importante biblioteca integrada por libros raros y numerosos ejemplares americanos de gran valor.

En 1888 fue designado secretario de la comisión recolectora de fondos destinada a la creación de las estatuas de Francisco Laprida y Fray Justo Santa María de Oro. Ese mismo año fue nombrado jurado de imprenta, función que desempeñó durante muchos años mediante sucesivas reelecciones.

En 1889 integró como vocal la comisión popular de la Exposición Rural que se realizó al año siguiente en Buenos Aires. San Juan consiguió allí medallas de oro, distinción otorgada a los mejores expositores.

Ramírez también fue inspector de edificios escolares e integrante de la Comisión Administradora del Hospital Rawson.

Participó de prácticamente todas las instituciones culturales de la época en la provincia, desde la Sociedad Científica Argentina hasta la conformación del Club Social de San Juan, institución de la que fue socio fundador y primer secretario.

Su extensa trayectoria en el periodismo

Ramírez desarrolló además una importante actividad periodística mediante columnas publicadas en diarios y revistas de su época.

Fue director propietario del diario San Juan desde su fundación, en 1908, hasta 1922. El periódico se convirtió en uno de los de mayor difusión de la provincia durante ese período y orientó su línea hacia las necesidades del pueblo, al que defendió con devoción.

También se desempeñó durante 30 años como corresponsal en San Juan del diario La Nación, desde donde enviaba información relacionada con el movimiento evolutivo de la provincia.

Sin embargo, fue en los libros donde alcanzó su producción literaria más destacada.

Una amplia producción sobre minería, vitivinicultura e historia

Ramírez fue un autor prolífico y varias de sus obras fueron publicadas después de su muerte.

En 1889 apareció la primera edición de Industria minera de San Juan. Cinco años después volvió a editar el trabajo, ampliado y bajo el título Industria minera y metalúrgica de San Juan. Esa publicación coincidió con su designación como integrante de la comisión encargada de enviar las muestras necesarias a la Exposición Minera y Metalúrgica de Chile de 1894.

En 1898 publicó Industria vitivinícola de San Juan, como contribución a la exposición industrial de ese año. El trabajo recibió comentarios elogiosos de la prensa nacional.

Dos años más tarde apareció Datos estadísticos de San Juan, resultado de su desempeño interino al frente de la Dirección General de Estadísticas de la provincia.

Al año siguiente fue impresa Memoria de la inspección de agricultura y obras públicas, producto de su gestión en esas áreas.

Después de su fallecimiento quedaron numerosos trabajos inéditos sobre diferentes temáticas. Algunos fueron posteriormente publicados, entre ellos Los huarpes, presentado por sus hijos durante el Primer Congreso de Historia de Cuyo realizado en Mendoza en 1937.

La obra abordó la discutida cuestión sobre la existencia del huarpe en Cuyo y adoptó un carácter polémico al refutar trabajos de otros autores.

Entre sus otros escritos se encuentran Contribución a la historia geográfica de San Juan, Apuntes sobre economía política, Nombres toponímicos de San Juan, Algo sobre etnología, El agua e irrigación, Humahuaqueñas, Nuestras críticas, Luchar es vivir, Nuestros caminos y nuestras calles, Vocabulario Quichua, toba, mataco y chiriguano y Delitos de imprenta, entre otros.

Su amplia producción escrita continúa siendo fuente de consulta de Destino San Juan. En la reseña biográfica incluida en sus libros se destacó que produjo “una infinidad de artículos periodísticos en todos los cuales se nota una laudable predisposición al esclarecimiento de interesantes temas no conocidos en toda su amplitud”.

Sus contemporáneos también lo describieron como “un hombre estudioso y metódico”, característica reflejada en la biblioteca que reunió con obras históricas y de ingeniería y que mostraba su condición de bibliófilo apasionado.

Su familia y sus últimos años

Pedro Pascual Ramírez contrajo matrimonio con Antonia Lucía Ramírez el 27 de noviembre de 1897. La pareja tuvo cinco hijos: Eleodoro, Efrain, Enrique, Nélida y Luis Alberto. Los dos primeros continuaron los pasos de su padre en el periodismo.

Ramírez murió en Trinidad el 9 de noviembre de 1929, a los 76 años.

Actualmente, únicamente lleva su nombre la Escuela Nocturna Pedro Pascual Ramírez, en Rivadavia.

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