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Economía
Cuatro comercios de cercanía cerraron ante la dificultad para afrontar los costos fijos

La crisis económica y la recesión continúan afectando a los comercios de cercanía. En los últimos días se conoció el cierre de cuatro establecimientos cuyos propietarios decidieron cesar la actividad al no poder sostener costos fijos como las cargas sociales, los alquileres y los servicios.
“Con la inflación se ganaba o se perdía, pero hoy directamente no alcanza ni para los gastos fijos”, señalaron desde el sector al describir la situación.
Desde el Centro Unión Almaceneros informaron que dos de los negocios que dejaron de funcionar estaban ubicados en la zona sur, otro en la zona norte y el restante en el centro.
Se trata de establecimientos de mayores dimensiones que el promedio de los comercios de proximidad representados por la entidad, con planteles que habitualmente oscilan entre cuatro y diez empleados.
Los costos fijos complican la continuidad de los negociosJuan Milito, referente de los almaceneros, explicó a La Capital que las características de estos establecimientos incrementan considerablemente sus gastos.
“Estos locales presentan un tamaño mayor al promedio, por eso este cierre obedece a una lógica de no poder afrontar los gastos fijos. Al tener entre cuatro y diez empleados anotados, sumado al alquiler y costo de energía, que es lo más sustancial, hace que estos negocios cierren”, sostuvo.
Además de los trabajadores que perderán sus empleos, Milito explicó que algunos comerciantes intentarán continuar la actividad en otras localidades. Otros habían heredado los establecimientos de sus padres y acumulaban 50 años de trayectoria en la ciudad.
Uno de los principales problemas señalados por el sector es el costo de la electricidad. En establecimientos de aproximadamente 50 metros cuadrados, una factura mensual se ubica entre los $900.000 y $1 millón.
“El problema es que en el verano se incrementa el costo y se hace insostenible porque es imposible pagarlo”, advirtió Milito.
Del impacto de la inflación al riesgo de estanflaciónEl dirigente aclaró que su análisis no implica justificar los niveles de inflación que históricamente afectaron a la clase media.
“Cuando había inflación a veces ganaba y otras veces se perdía, pero hoy directamente no se pueden pagar ni los gastos fijos”, expresó.
Milito también manifestó su sorpresa por la apertura constante de nuevos establecimientos en un escenario marcado por la caída del consumo.
“Me llama la atención de que son autoservicios, bien puestos, pero tiene que ver con la migración de actividades que ya saben que tienen el boleto picado y van a intentar con el rubro alimentos para probar suerte. Hoy una remera sale la mitad de lo que cuesta un kilo de asado y sin embargo la gente no puede comprar. Lo cierto es que el balance de comercios que abren y cierran debe ser similar”, afirmó.
Cambiaron los hábitos de compraSegún Milito, los comercios de cercanía mantienen una ventaja relativa frente a los supermercados y las grandes superficies debido a los cambios registrados en los hábitos de los consumidores.
“El consumidor ya no compra más un pedido mensual, quincenal ni semanal, por eso recurre a nuestros negocios diariamente, pero la torta se achicó tanto que no nos da para decir que estamos mejor”, explicó.
En ese contexto, el referente de los almaceneros advirtió sobre el escenario que observa para el sector.
“Ahora el modelo es peruano, donde la mitad no tiene heladera. Es un poco lo que se ve. Hay inflación, porque las empresas ajustan entre un 2 y 3% mensual. Por eso vamos camino, sin dudas, a una estanflación”, concluyó.
